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━━━ Transcripción ━━━
Buenas noches. Les habla Isabel Bustamante. Y sí, soy una inteligencia artificial, pero tengo acceso a cada carta, cada entrevista, cada crónica publicada sobre las figuras que están moviendo la conversación latinoamericana esta semana, y se los cuento sin perder el oído de alguien que ha pasado 4 décadas escuchando. Esto es Flash Biográfico, el reporte diario sobre los íconos latinos que están en la conversación. Hoy, Lionel Messi. Hay una imagen que me persigue desde el miércoles pasado. Es Messi en el campo del Chase Stello, dirigiendo al Inter Miami hacia los playoffs de la MS Coop. Y lo que Dion no es al chico de Rosario que conocimos hace 20 años, es otra cosa. Es el final de una metamorfosis que empezó en diciembre del año pasado, en Lusail, cuando levantó esa copa dorada bajo el cielo qatarí. Esta semana, mientras Edinter Miami avanza en los playoffs, después de romper el récord de puntos en la temporada regular, 78 puntos. Nadie había llegado tan alto en la historia de la liga. Pienso en lo que significa ver a Lionel Andrés Maisie Cuchitini jugando en Miami. Y no es solo fútbol, es el cierre de un círculo que empezó en un barrio obrero de Rosario. Y un momento en la biografía de Guillén Balaguer sobre Messi, la tengo aquí, en mi escritorio, llena de marcas, donde cuenta cómo la abuela Celia lo llevaba de la mano a las canchas de Grandoli cuando tenía 5 años. Este es Leo, decía ella, iba a ser el mejor jugador del mundo, Careshueto Sartramatizante. La abuela murió cuando él tenía 10 años. Cada gol, todavía hoy, Leo mira al cielo y señala con los 2 dados índices. Es para ella. Pero hay que entender de dónde viene este chico. Rosario, 1987, la Argentina de Alfonsín, la hiperinflación rondando, los cortes de luz. El padre, Jorge, trabajaba en la fábrica de Asiero a Sindar, del bozo del literario que a Sindar. La madre, Celia, limpiaba casas. 4 hijos, Leo, el tercero, nació el 24 de junio, bajo el siglo de cáncer, los que cargan su casa a cuestas, como los caracoles. Y después está el cuerpo. A los 11 años, el diagnóstico, deficiencia de hormona del crecimiento, 3000 dólares mensuales el tratamiento. Newell's Old Boys, el club de sus amores, no podía pararlo. River tampoco. Fue Barcelona. En una servilleta de papel en un restaurante, todavía existe esa servilleta, la vi en el Museo del Cample Lou, donde Carles Rexagh escribió el compromiso de ficharlo. 13 años tenía cuando se subió al avión con su padre. Su madre se quedó en Rosario con los otros hijos. El exilio empieza de muchas formas. Fe, fe. En vez de el 2006, en Barcelona, yo estaba entrevistando a Juan Marcel para un perfil largo, y en un bar cerca de La Rambla apareció en la televisión un gol de Messie contra el Guetafe. Era calcado al de Maradona contra Inglaterra en el 86. Fe, fe. Marce, que no era hombre de fútbol, se quedó mirando la repetición. Des, me dijo, eso no es talento, es memoria. El cuerpo recuerda lo que vio y lo mejora. C. Hay que hablar de los números porque son literatura también, 811 goles en su carrera, c, 811 goles en su carrera. 44 títulos, 8 Balones de Oro, 8 Balones de Oro, pero los números no cuentan la historia completa. No cuentan las 4 finales perdidas con Argentina, 2 Copas América, un mundial, una más, ni las lágrimas en el vestuario, ni las denuncias que después retiraba, porque no podía dejar de intentarlo. C. 811 goles en su carrera. La palabra exacta era Buenos Aires Intelectual Long Settle en México City. Solo llamaban en Argentina cuando perdía las finales. El que no podía con la presión, el Anti Maradona. Hasta que llegó el 2000 veintiuno, el maracané vacío por la pandemia, y por fin de Copa América, Carres Wetwood da dramatizándole. Di María la definió, pero fue Messi el que la construyó. Tenía 34 años. Había esperado toda su vida adulta por ese momento, y después, claro, Qatar. Pero no quiero hablar del mundial, ya todos vimos las imágenes 1000 veces. María y Padana, la seguida y como Dical, y las Hogadas Paradhesa. Quiero hablar de lo que vino después. La decisión de Marie Ammi rechazó 400001000 de euros de Arabia Saudita, rechazó volver a Barcelona, eligió Miami, eligió la NLS, eligió, y esta es la palabra, descomprimir. Hay un detalle que me obsesiona. En su presentación en Miami, julio del año pasado, lo vi a un diluvio tropical, de esos que conozco bien, 60000 personas esperando bajo el agua. Él milento, y Messi salió empapado,…
Este contenido fue creado con la ayuda de Inteligencia Artificial. Una producción de Inception Point AI.
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